About writing and making things write…

– Hi! What do you do?

– I’m a technical writer and localizer.

– Ah, ok! (No idea what she really does, he thought).

When having a conversation with someone for the first time, I always love to see his/her face when talking about my job. When I see a gaze of perplexity (which is quite common) I put it simply: I write instructions to help people learn how to use something. I write them in English and sometimes translate them into other languages. In a way, I’m always translating: either from a complex concept to layman’s terms or from one language into another.

Yes, I know, this may be an inaccurate description of my everyday activities, but it works. A usual reaction is:

– Oh, I see! You write these instructions nobody really cares about until something doesn’t work anymore or they can’t figure out by themselves what to do next.

– Well, actually, the right way to go would be to read the documentation before…Anyway, now you know what I do 🙂

Joking aside, to me technical writing means much more. When I write, my main goal is to help people find solutions to problems. I don’t mean to teach anybody (although I love teaching) but to help them fix what’s wrong or just show them how make the most out of something in a clear and concise way.

What I really love from technical writing is the “how”. How to get the necessary information from developers, understand and organize it, how to write good examples to improve the readers’ understanding, how to create supporting graphics, how to figure out the customer needs and provide the type of information they really want…and of course how to translate the English text into other languages for an audience with a very different background. That’s quite a challenge, and I love them!


– ¡Hola! ¿A qué te dedicas?

– Soy redactora técnica y localizadora.

– ¡Ah, qué bien! (No tengo ni idea de lo que es eso, piensa).

Cuando hablo con una persona por primera vez me encanta ver la cara que pone cuando le cuento a lo que me dedico. Cuando veo esa mueca de perplejidad (algo que suele ser común), suelo describir lo que hago de una forma muy sencilla: Escribo instrucciones para ayudar a la gente a utilizar cosas. Las escribo en inglés y a veces las traduzco a otros idiomas. De alguna manera, siempre estoy traduciendo: bien desde un concepto complejo a otro entendible por un público general o bien de un idioma a otro. 

Sí, ya lo sé, puede que sea una descripción un poco inexacta de lo que hago en mi día a día, pero funciona. La reacción más habitual es:

– ¡Ah, vale! escribes los libritos esos que nadie se lee hasta que algo no funciona o no saben utilizar una función del aparato que han comprado.

– A ver, leer primero la documentación antes de empezar a usarlo ayudaría… Da igual, el caso es que ya sabes a qué me dedico 🙂

Bromas aparte, para mí la redacción técnica es mucho más. Cuando escribo, mi objetivo principal es ayudar a la gente a encontrar soluciones a problemas que tengan para usar un producto o servicio.  En ningún caso quiero dar clases de nada (aunque me encanta), sino simplemente mostrarles cómo arreglar algo que no funciona o cómo sacar el máximo partido a lo que están usando que de manera concisa y clara.

Lo que me fascina de la redacción técnica es el proceso, el “cómo”: cómo obtener la información de las personas que desarrollan el producto, cómo entender su funcionamiento y organizar los pasos necesarios, cómo escribir buenos ejemplos que mejoren la comprensión, cómo crear gráficos, cómo ponerme en la piel del cliente para entender sus necesidades y darle el tipo de información que quiere y por supuesto cómo traducir el texto en inglés a otros idiomas para una audiencia con un conocimiento y cultura diferentes. Es todo un reto, y a mí los retos me fascinan 🙂